Tras alcanzar la cima del tenis juvenil con solo 17 años y empezar a destacar en torneos profesionales a nivel Challenger, el oriundo de Goiânia repasó los orígenes de su pasión, el impacto de su familia y cómo gestiona la presión del éxito temprano.

¿Cómo comenzó tu historia con la raqueta?

«Empecé muy chico, a los cinco años, en Goianésia. Mi papá, Luís Miguel, y mi hermano mayor, Luís Felipe, ya jugaban, así que crecí rodeado de tenis. Al ser el caçula (el hermano menor), me apodaron ‘Guto’ y pasaba horas pegándole a las primeras pelotitas contra la pared mientras mi papá me enseñaba. El apoyo de ellos y de mi madrina Cristina lo ha sido todo para poder competir.»

Decidiste no ir a la universidad en Estados Unidos para apostar 100% por el profesionalismo. ¿Fue difícil tomar esa decisión?

«Fue una decisión familiar en 2025. Muchos juveniles optan por el tenis universitario en EE. UU., pero yo sentía que mi tenis tenía la potencia y el nivel necesarios para insertarme directamente en el circuito profesional. Mi entrenador, Santos Dumont, siempre me ha dicho que el proceso es largo y que hay que mejorar todos los días, pero que las condiciones están ahí.»

Acabas de ganar Roland-Garros Junior y alcanzar el N° 1 del mundo. ¿Cómo asimilas este momento?

«Es un logro histórico y estoy viviendo un sueño, pero me lo tomo con mucha humildad porque todavía nos queda un camino larguísimo por hacer. Tengo que mantener los pies bien firmes en la tierra. Me motiva muchísimo ver lo que está logrando mi compatriota João Fonseca en el circuito mayor; Brasil está viviendo un gran momento en el tenis y todos los jugadores jóvenes estamos creciendo y empujándonos juntos hacia arriba.»

Ya has hecho semifinales en torneos Challenger profesionales. ¿Cuál es la diferencia más grande que sientes al jugar contra adultos?

«La intensidad mental. En el circuito profesional nadie te regala un punto, los rivales son muy resilientes y sacan muy bien. Cada partido en ese nivel me deja un aprendizaje gigante; me ayuda a madurar mi juego de cara a la transición definitiva que estoy haciendo para dejar atrás los torneos juveniles.»